PÁGINA WEB NO OFICIAL


Gracias por su aportación. Los Mensajes irrespetuosos serán eliminados.

 

 

 

Si cree que en su portal venden drogas, si su vecino está buscado por los Jueces, o quiere informarnos de algún suceso de forma anónima, aquí podrá hacerlo, o simplemente quiere informarnos de algo, este es su botón. A solo un CLICK..

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cada noche medio centenar agentes del Cuerpo Nacional de Policía de la Comisaría de Centro (la más grande de España con más de 600 agentes) se despliegan por el distrito. Antes de irrumpir en la calle un inspector jefe arenga a los agentes sobre los cometidos, es el briefing. Desconcierta un dato. Son muy pocas las mujeres policía que trabajan de noche. «Conciliar la vida laboral y familiar es a veces difícil», dicen.

En esas reuniones previas se analiza la delincuencia del distrito. Nada se improvisa. Cada movimiento policial obedece a una respuesta concreta. Además, en la noche del jueves se entregaron las fotos de una serie de delincuentes que pueden moverse en la zona. Entre ellos la imagen de un hombre acusado de secuestrar a un menor.

Sobre las 22.30 horas los agentes salen de la comisaría. Cada pareja tiene asignado una zona concreta del distrito. Los policías uniformados suben en coches oficiales y los agentes de paisano se montan en vehículos camuflados aunque a veces cueste encontrarlos. Asimismo varios agentes de paisano salen a patrullar el distrito a pié. «Nuestra misión es pasear por toda las calles», dice uno de los dos agentes. La pareja de policías camina con garbo por la acera. Nada hace pensar que son dos policías. «Ha habido veces que hasta nos han intentado atracar y se han encontrado con la sorpresa de que somos policías», comenta uno de ellos.

Desde el interior de un coche patrulla del Cuerpo Nacional de Policía la sensación que se aprecia es de calma en el distrito Centro. Nada parece indicar que en estas calles tan estrechas de la trastienda de Gran Vía se vive un infierno diario como denuncian los vecinos. Ni un solo traficante en Ballesta y calles limítrofes. Al menos en la noche del pasado jueves. Hay otro dato que delata el escaso número de incidentes. En un turno de 10 horas la emisora sonó unas 30 veces. «Hace tiempo esto (se refiere al walki) no paraba de sonar».

Aseguran los policías que, pese a la denuncia de los vecinos, la situación en Centro ha mejorado. «Antes estábamos todo el día con robos e incidentes, ahora la situación ha ido a cambiando y hay menos robos e incidentes», comentan los funcionarios.

Con todo los agentes se bajan del vehículo al menor indicio de sospecha. En una noche pueden llegar a cachear a más de 20 personas. A través de la emisora policial comunican los datos del identificado por si existe alguna reclamación judicial. Fruto de estas identificaciones fueron detenidas en la madrugada del viernes dos personas. Ambas se encontraban en situación de búsqueda y captura. Uno de los puntos negros para la policía es la calle de Ballesta. Los agentes ya conocen de sobra a todas las mujeres que ejercen la prostitución callejera. Muchas se convierten en aliadas de la policía en algún incidente. Pero a alguna de ellas se las vigila especialmente. Son las que buscan el robo antes que el sexo. «Mientras tocan a un hombre en el pantalón les han robado la cartera y los tíos no se dan cuenta», explica un policía. Una de estas mujeres lo confiesa: «Yo si puedo, algo me llevo. Así me gano unos 50 euros al día. Y no es nada», prosigue. «Sé de algunas que se sacan hasta 200 o 300 euros».

La noche del pasado jueves un señor aseguró que le habían robado un MP3. Y acusó a una de las mujeres de Ballesta. Pero los agentes no pudieron registrar a las chicas sospechosas. Es necesario avisar a un patrulla y que acuda una mujer policía para cachear a las presuntas ladronas. No se las encontró nada. «Si te han quitado algo, en menos de un minuto se los pasan una a otra y te has quedado sin nada», explica un policía.
En los últimos días a los agentes de Centro les preocupa la llegada de muchas meretrices de nacionalidad rumana. Son más joven jóvenes y atractivas y se están adueñando de toda la zona.
La labor de los policías es conocerlas. Averiguar si tras ellas hay algún grupo mafioso que las obliga a prostituirse. Pero las propias mujeres son desconfiadas. Son muy huidizas pese a que los policías les tienden la mano y les ofrecen su ayuda. Algunas no entienden el castellano y confiesan que acaban de aterrizar en Madrid.

Quizás el delito más común en el distrito de Centro sea el robo callejero. Aunque han bajado este tipo de delitos respecto a otras épocas siguen produciéndose diariamente. En la madrugada del viernes se produjeron varios. De ahí que los agentes cacheasen a varios jóvenes en la calle de Atocha y en el entorno de la Puerta del Sol.

Curiosamente, en la madrugada del viernes se produjo uno de estos robos. El autor fue un joven que se llevó de una obra de Lavapiés material, cables de cobre y otros objetos. El presunto ladrón llevaba toda la mercancía robada en un contenedor de basura. «Sí he robado», confiesa el sujeto cuando se le detiene. Es un conocido delincuente que para identificarse enseña el carné de la metadona. Los agentes no sólo ejercen de agentes de autoridad. Muestran también su cara humana. Tratan de tranquilizar al detenido, le preguntan por su vida personal y le sugieren que deje de robar. «Hay que convencerle para que deje de robar pero a veces es imposible». También los policías tienen que estar listos en los robos a establecimientos. En esta especialidad hay varios delincuentes muy populares. «Hay un par de ladrones que nos traen en jaque. Los detenemos siempre pero vuelven a las andadas», subraya.

Las peleas son otra fuente constante de sobresaltos. En la noche del jueves al viernes están en excitación zonas de copas como Cava Baja y Malasaña. Lo que extraña es el olor tremendo a orín en las calles. No es raro ver a alguien evacuar en plena calle. Los agentes no tienen más remedio que llamarles la atención. «Normalmente si te hacen caso no pasa nada. Pero hay veces que encima siguen. Entonces les sancionamos». La multa a la que se enfrentan puede ser de 600 euros. También sorprende el hecho de ver a jóvenes copulando en plena calle. «Eso empieza a ser cada vez más frecuente. Es increíble, pero no se cortan». Ocurrió el pasado viernes en la calle de Ave María.

El turno dura 10 horas (de 22.00 a 08.00 horas). En ese tiempo también no han parado de sonar las alarmas de varios establecimientos de la zona. Los agentes se ven obligados a acudir pese a que la mayoría son falsas. A las 08.00 horas del viernes empieza la jornada para otros 120 policías de la comisaría de Centro. Comienza de nuevo la persecución de carteristas, ladrones, pillos y traficantes. El trabajo de la policía nunca se detiene.


Cada día se denuncian en la comisaría de la calle de Leganitos al menos 75 delitos y se detiene a 25 delincuentes
Fuente: www.elmundo.es 23.09.06

 

 

F. J. B. - Madrid- 18/02/2001 (EL PAIS.com)

El aviso llega de la recepción de unos apartamentos. La emisora requiere los coches disponibles. Hay tres supuestos ladrones en su interior y se pide la presencia inmediata de los policías. Dos agentes de paisano que circulan en un coche camuflado por la calle de Barquillo acuden al lugar. El copiloto empieza a hacer sonar las sirenas y el conductor pone el rotativo azul. Son las 12 de la noche. Acaba de comenzar una jornada de trabajo en la comisaría de Centro, la más grande de toda la región.

El conductor acelera a fondo. La luz azul ilumina las tiendas de la calle de Barquillo. Segunda, tercera marcha. El motor gira revolucionado. Poco después, los agentes apagan las sirenas para no molestar a los vecinos. La emisora no deja de dar avisos. También acuden tres zetas. Un rápido toque de luces largas advierte al conductor de un taxi de que no se mueva. El vehículo lo esquiva a más de 80 kilómetros por hora. Un camión de reparto a la altura del semáforo de Alcalá frena a la carrera. El coche policial le avisa con las sirenas más sonoras, pero la furgoneta ni se mueve. En el último intento, el conductor del coche camuflado saca el brazo por la ventanilla y le muestra la luz azul destelleante. La furgoneta, por fin, se mueve. El vehículo camuflado gira hacia la calle de Alcalá en fracciones de segundo. Al minuto llega a la plaza de España, a pesar del tráfico.Cuando los agentes bajan del coche, otros compañeros uniformados les informan de que un cliente acusa a tres prostitutas de origen dominicano de haberle robado 4.300 dólares en efectivo (unas 775.000 pesetas). El caso ha perdido el riesgo que parecía tener. Una policía cachea a las tres meretrices y no les encuentra el dinero. El cliente mexicano se queja y piensa cómo recuperar sus divisas. Los guardias sólo pueden recomendarle que denuncie el caso en comisaría. 'Casos como éstos entre prostitutas y clientes son frecuentes todos los días', explica el conductor del coche camuflado. El agente, a pesar de su juventud (sólo tiene 24 años), ya ha vivido la peligrosidad de la noche en la comisaría de Centro. Él fue uno de los policías que estaban cerca del coche bomba que ETA colocó el pasado 12 de julio en la calle del Carmen. Cuando estaban transmitiendo por radio la matrícula del vehículo, el artefacto explosionó. Él y su compañero resultaron heridos en las piernas.


Más de 25 detenidos al día

Y es que la comisaría de Centro es de las que más movimiento tienen de la región. Mientras en otras comisarías no pasa de tres o cuatro detenidos al día, en la calle de Leganitos no bajan de 25. Sus 344 agentes están repartidos en los cuatro módulos de la policía de proximidad, divididos a su vez en 30 subsectores y en las brigadas de protección de todo el distrito.Las jornadas siempre empiezan igual. Antes de salir a la calle, una pequeña habitación de la quinta planta acoge la reunión de los policías que acuden a patrullar. Es viernes y el reloj está a punto de marcar las diez de la noche. El comisario, Telésforo Rubio, da las primeras indicaciones: 'Agentes, hay que incidir en los hurtos y en los robos con violencia. En cuanto vean algo raro, bajen del coche y pidan la documentación a todo el que les parezca sospechoso'. Luego, el comisario les advierte de los puntos negros del distrito: tienen que vigilar más las cundas (vehículos que transportan a los toxicómanos a los hipermercados de la droga) de la red de San Luis y a los sospechosos de las plazas de Santa Ana y de Cabestreros.

Tampoco pueden pasar por alto el trapicheo de la calle del Desengaño. Los agentes también pasan la información de la noche anterior: 'Si alguno ve una furgoneta roja , paradla. Su conductor está buscado por varios juzgados'.Uno de los principales problemas de la comisaría es la dimensión del distrito. Por el norte alcanza desde la esquina de la calle de la Princesa con Alberto Aguilera hasta la confluencia de Génova con Colón. Por el sur, el límite lo marcan las calles de Embajadores, la ronda de Segovia y la avenida de la Virgen del Puerto. Además, las grandes superficies atraen diariamente a miles de personas, lo que multiplica el riesgo de delitos. 'El que más nos preocupa es el robo con violencia. Un alto porcentaje lo sufren los extranjeros', asegura Telesforo Rubio. Cada día se denuncian en Centro al menos 75 delitos y faltas, de los que el 80% corresponde a hurtos de carteras. Otros asuntos más graves, como homicidios, son infrecuentes.Tras la charla (llamada briefing en la jerga), los agentes salen a la calle. Esta noche, al ser viernes, se ha reforzado el dispositivo. Salen 10 de los 26 coches de los que dispone la comisaría. La mayoría está distribuida en los cuatro sectores en que se ha dividido el distrito. Otros dos, llamados búhos, vigilan todas las zonas. Sus policías van de paisano.

Un búho comienza su andadura por los aledaños de la Puerta del Sol. Los agentes paran en un lateral y comienzan a identificar a dos jóvenes que parecían estar trapicheando con papelinas. Los policías muestran sus placas y les piden que dejen todo lo que llevan encima del coche. Por la emisora pasan sus datos y comprueban que cuatro juzgados los reclaman por delitos contra la salud pública (tráfico de drogas). Esta noche dormirán en el calabozo.Al volver a la calle, los policías ven en la plaza de Barceló cómo cinco jóvenes esnifan una sustancia blanca que han cortado encima del capó de un coche. Uno de ellos se pone nervioso y asegura que aquello no es cocaína. Se trata tan sólo de codeína (una medicina) y dice que buscaban 'un coloque psicológico'. Los agentes del búho no entienden de eso. Le informan al joven de que, si el laboratorio de la policía confirma que es droga, la Delegación del Gobierno podrá multarle entre 50.000 y 250.000 pesetas. 'Lo que ya me parece muy descarado es que se pongan encima de un coche y además intenten engañarnos. Así se darán cuenta de que no se puede tontear con la coca', explica un policía.El coche camuflado entra en Chueca. Un corpulento viandante hace señas a los policías para saber si llevan dinero. Éstos paran el vehículo y le dicen que quieren 'pillar algo de droga'. El otro se acerca despacio y les contesta que sólo quería hablar. 'Nos ha mordido [descubierto] cuando venía hacia el coche. Si no, a este chorlo le ligamos [detenemos] en un abrir y cerrar de ojos', se queja el conductor del patrulla. 'Se nota que es final de mes, porque ha salido mucha menos gente a la calle', explica al poco su compañero.

La emisora pide que acudan dos agentes a la plaza de Santa Ana. Van a hacer una batida para identificar a los magrebíes de la zona. Seis policías comienzan a pasar sus filiaciones a la central. La operación también se repite en la plaza de Cabestreros. 'Hay que ir mucho a pie. Es bueno que se vea a los policías, sobre todo si van de uniforme', afirma el inspector jefe José Cabanillas.La mayoría de los agentes son muy jóvenes. Eso les permite atrapar a la carrera a ladrones y tironeros, lo que suele ser, según Cabanillas, 'la práctica habitual en el distrito'. La emisora sigue disparando mensajes. En este caso se trata de una pelea a la salida de un bar de copas. Se pide la presencia policial para acabar con una disputa entre jóvenes. El caso no pasa a mayores. También se oyen alarmas que se disparan en medio de la madrugada.Poco a poco despunta el día. Los búhos (Ahora Focus) dejarán de sobrevolar las calles con la llegada de la luz. Es la hora del grupo especial de carteristas. Sus principales zonas son Gran Vía, las calles de la Montera, Arenal, Mayor, Preciados y la Puerta del Sol. Actúan de forma similar. Deben pasar inadvertidos para descubrir cómo un ladrón abre un bolso o birla una cartera de un bolsillo. 'Hay que ser muy rápido para que no tiren lo robado. A veces corres durante mucho tiempo hasta que le pillas', explica un agente. También centran sus pesquisas en los restaurantes de comida rápida y en las aglomeraciones de gente.

'Un trabajo muy variado'

En este caso se han fijado en una joven con gorra y pasamontañas. La chica observa a los transeúntes de la carrera de San Jerónimo. Después de una hora de vigilancia, la joven es detenida por hurto. Su víctima no se había dado ni cuenta de que le había quitado la cartera. 'Hasta que no dejas el pocket [la emisora] y te marchas, no sabes lo que te puede deparar un día de trabajo en esta comisaría. Es de lo más variado', afirma un agente del grupo especializado en carteristas.

La jornada transcurre tranquila. El movimiento de la noche se ha aletargado con la luz del día. Acaba de salir un nuevo grupo de agentes a la calle. En este caso se encargan de controlar las pensiones para comprobar a sus clientes. 'Por Centro pasan miles de personas todos los días, y muchas veces llegan requisitorias de cualquier punto de España, lo que suele dar mucho trabajo', explica Telesforo Rubio. En media hora caerá de nuevo la noche. Los zetas han encendido sus luces azules. Poco a poco se producirán los relevos en la calle de Leganitos, número 19. Medio centenar de guardias se encargarán de mantener la tranquilidad en Centro, mientras miles y miles de personas se divierten, hacen compras o van al cine. Ha terminado otro día en la mayor comisaría de la región.

 

Pins y Parche coleccionismo grupo FOCUS.

 

 

 
Recuerde si alguna vez los necesita solo tendrá que llamar al 091.
 
En recuerdo de todos aquellos que pasaron por esta unidad, defendiendo con orgullo y honor los derechos de los ciudadanos y evitando en muchas de las ocasiones un mal mayor. Gracias a todos.

 

©2011 Página WEB NO OFICIAL. InicioEl Distrito Galería Fotográfica Intervenciones en PrensaForo Privado